La loba suelta
anda las calles
su paso tranquilo
busca corazones de piedra
dormidos, chamuscados
cuando encuentra uno
le juega un poco con su patas
lo huele, lo estudia
entonces lo limpia
con su lengua
y cuando está listo
mansito
le pega un mordisco
certero, exacto
lo despierta
le da nueva vida
lo nutre con sus flujos vitales
luego con su propio pelaje
le teje alas
para que aprenda a soñar
el corazón prendido
como una brasa
se aleja volando
la loba entonces
mira el hueco en su interior
y aulla ...
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