martes, 7 de abril de 2026

La Cornuda II

La Cornuda II

Me había dado cuenta hace rato de que Cristian estaba caliente conmigo. Los tipos son así, lo que primero hacen es a desear la mujer de su prójimo, y de su  prójimo más próximo, su mejor amigo, que salía conmigo hacía tres años. Pobre flaco, al principio trataba de disimularlo, pero era imposible no darse cuenta de la cara ponía desde hacía rato cuando nos juntábamos a hacer previa. Se comía las uñas. Se mordía los dedos. No podía contener la ansiedad, se palpaba en la atmósfera. Y ni hablar de cuando se ponía "alegre". Aprovechaba a tocarme por cualquier pavada, si se tenía que levantar de la silla se apoyaba en mis hombros, se reía y me pegaba manotazos de esos para que el otro preste atención. Había un lenguaje corporal que decía todo. Y cuando entrábamos al boliche parecía mi guardaespaldas, cuando el boludo de Juan se iba a saludar a todo el mundo y me dejaba sola con él largos ratos. Cristian me entretenía, sabía contar chistes y yo me pasaba horas escuchándolo hasta que me dolía la panza de reirme. Era muy lindo, si yo no saliera con su mejor amigo habría sido otra cosa … No voy a negar que me encontré un par de veces pensando en él cuando estaba sola, pero me reí de mi misma y lo dejé pasar.

Hasta que un día se armó. Me había enterado de que había sido cornuda un par de veces – había cometido el error de perdonar- y llegó el verano, las bikinis y la pileta de la casa de Juan. Y Cris. Justo cuando mis suegros se habían ido a Europa. Un día me pareció que me había rozado las piernas varias veces de manera intencional en el agua, y al principio pensé que eran ideas mías –estaba hermoso, bronceado, y cualquier mina habría querido que le rozara, por lo menos, las piernas. Estábamos tomando mate lo tres, tenían que venir un par de amigas mías que hacía rato no llegaban, en eso Juan recibió un mensaje y salió con que tenía que hacer algo que le habían encargado los viejos y se había olvidado, llevar el auto al service o no sé qué. Que tardaba lo menos que podía y que iban a ser un par de horas no más. Puso un pie afuera de la casa y llega mensaje de las chicas que no venían. Y yo sola. Con Cris. Y mi ego hecho pedazos. Con sed de venganza.

Yo había quedado del otro lado de la pileta cuando Juan se fue.

- Las chicas no vienen Cris …
- Qué cagada ¿no? – y le brillaron los ojos.

Se zambulló al agua de cabeza y vino de mi lado. Se acostó a mis pies sobre el piso caliente. A los 30 grados que hacían afuera, había que sumarle todos los grados que tenía yo adentro, porque me sabía presa y cazadora a la vez, víctima de un doble instinto, sin saber a cual seguir, al de la huida, o al de jugar un juego que no conocía de antes pero que evidentemente me podía.

- Che qué calor – dije, y me tiré a la pile. Hice un par de largos para enfriarme, pero salí y me acosté al lado de él, en el borde, cabeza con cabeza.

Se levantó, se prendió un pucho.

- ¿Querés? – me ofreció uno pero no acepté.
- No, te robo una pitada a lo sumo.

Qué puta. Yo lo quería tocar. Inocentemente. Al menos al principio. Se sentó en el borde de la pileta y yo me senté al lado. Tres pitadas él y me pasó el pucho. Cuando hice tijerita con los dedos para agarrarlo, se rozaron nuestros antebrazos, y se me puso la piel de gallina, MAL. Se habrá dado cuenta. Estaba la radio prendida y por ahí pasan Comfortably Numb - cómo me seduce ese tema. Me miró a los ojos. No sé cómo, estábamos brazo pegado contra brazo, ahí, al borde de la pileta, solos. Esperando lo inevitable.

El corazón me empezó a latir rápido, se me iba a salir. Por ahí se acostó, siempre con los pies en el agua. Yo me di vuelta y le imploré con los ojos para que no se despegara de mí. Estaba con las manos en la nuca y me miraba con una sonrisa grande, muy grande. Entendió. Se sentó, me corrió unos mechones de pelo de la cara –y yo conteniendo a una Julia que quería saltarle encima, porque esto era un deja vú, yo sabía muy bien lo que iba a pasar, me veía haciéndolo, pero no me quería apurar. Me pasó el dedo pulgar por los labios, despacito, como reconociendo el terreno, y los miraba. Y yo me prendía fuego, literalmente, no daba crédito a lo que me pasaba por dentro y por fuera. Se sentó de frente a mi y me tomó la cara entre las manos. Me besó los ojos, despacio, primero uno, después el otro. Yo me dejé hacer. Sin pensar, lo abracé como si fuera una despedida, así de fuerte. Y ahí me convertí en otra.  No sé en quién. Nos besamos como si nos hubieran dicho que teníamos 2 minutos para hacer lo que quisiéramos. Así, como si se nos fuera la vida. Me desprendió la tirita de la parte de arriba de la bikini y quedamos así, piel con piel, al borde de la pileta. En un momento de cordura le pedí que fueramos a otro lado, así que entramos como pudimos, entre besos y manotazos, y terminamos en el living contra la puerta de entrada. No pensé que fuéramos a llegar a tanto. Terminamos haciendo el amor parados, violentamente, contra la puerta de entrada, mirando por la ventana que no viniera Juan.

- Me vas a dejar embarazada! -dije como pude entre jadeos - Cris !
- O JA LAAAAAAAA … - contestó así, separado en sílabas. Y siguió.


No tuvo suerte, y no fue porque no intentáramos, porque seguimos en mi depto ese día. Y el otro, y el otro, y el otro. Y a Juan le dejé las llaves a la semana con una vecina.

viernes, 25 de julio de 2025

poematrix

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lunes, 30 de marzo de 2015

La Cornuda

La Cornuda

Acabé cuando me mojó el pezón con el dedo pulgar y lo amasó con la palma de la mano. El no aguantó más cuando me escuchó. Y no le fue fácil despegarse después, eh? Miraba por la ventana del baño y resoplaba, como con bronca, no se quería ir, las manos apoyadas en la pared.

- Andate rápido por dios - dije recuperando el aliento y haciéndome la arrepentida, como si no hubiera querido que nos descubrieran.

Me subí la bombacha y me acomodé el vestido. “El maquillaje imposible”, pensé. El se subió los pantalones rápido, me dio un último beso, “sos genial” me dijo, y se fue. Me di cuenta de que había acabado adentro sin forro. Me sedujo más todavía. ¡Qué pendejo de mierda! No sé por qué somos tan pelotudas las mujeres. Pero bueno, embarazada no iba a quedar por las pastillas. "Ojalá no tenga ninguna venérea …"

Salí del baño al rato, me pinté un poco y me tiré un perfume que encontré por ahí en el dormitorio de la madre. Bajé las escaleras. Estaban todos todavía en el quincho, bailando como unos gansos, medio en pedo tratando de levantarse alguna minita. Yo había dicho que iba al kiosco. Juan no sé. La música estaba fuerte y Julia seguía sacando pizzas del horno, jugando a la anfitriona perfecta en la casa de su novio, ni se dio cuenta. Nunca se da cuenta de nada Julia, con ese pelo largo y esos ojos de pel… ingenua que tiene, tan parecida a Gwyneth Paltrow, siempre haciendo el papel de tarada. Siempre con el mismo rollo del abuso, que el tío, que no se excita, qué se yo. Siempre papando moscas mientras la vida se le pasa, y con lo bien que curte Juan … Hay minas que tienen todo servido y se quedan en el pasado, hay que ser ¿eh? Es linda, rubia, flaca, tiene ojos claros, es inteligente, heredó lo mejor de la familia, no como yo. Si le habré dicho que haga terapia, siempre anda con ese nubarrón arriba de la cabeza, con la lágrima fácil. No sé qué le ve este pibe, ¡¡por favor!! Por qué le hará tanto el aguante ... Bueno, tanto no, no haría esto conmigo. Lástima le debe tener, eso.

- Vicky vení – Julia me lleva aparte en cuanto me ve - me parece que Cristian está caliente conmigo, no sabés cómo me mira boluda!

- Y dale para que tenga y guarde nena, si está más bueno que comer pollo con la mano ...

- Vos siempre igual, no sé de dónde saliste así, a mamá seguro que no ...

- Jaajajajaaja, no, seguro …

Me alejé, satisfecha como siempre de mis logros, feliz de poder manejarme siempre tan bien en las penumbras sin que me descubran, de poder más que el resto, cómo me gusta portarme mal ... Ya tenía otro objetivo claro en mente, Cristian ...

Lo busqué entre la gente y estaba en el fondo, charlando con los chicos de la facu.

- Cris, venís a bailar? - lo agarré de la mano y me lo llevé a la pista. Boludeamos un rato, tomamos cerveza, de a poco fui cambiando el paso, movía las caderas más lentamente, sin querer con la mano le rocé el cierre del pantalón, ¡uy! no me di cuenta y le acaricié el culo con la mano. Total explotaba de gente y todos empinados así que quien se iba a dar cuenta. Lo agarré de nuevo de la mano, le hago shhhh con mi dedo en la boca y empecé a caminar hacia afuera, directamente adentro de la casa, y enfilé al baño de arriba.

- ¿Qué hacés? - me dice sorprendido, mareado y sonriendo- vos estás mal nena ...

Cerré la puerta, le abrí la camisa, le pasé la palma de la mano por los pelos del pecho, le pasé los brazos alrededor del cuello, y le empecé a dar besos en la oreja, y me decía: “No pará, pará” ¡el tipo se resistía! Le pasé la mano por el pantalón y veníamos bien ahí, pero en una de esas mira por la ventana y no sé que vio, a Julia seguro, porque ni me miró a los ojos, me dijo: "perdoname, no puedo" y se fue.

¡¡¡¡¡¡¡Está enamorado el pelotudo!!!!!!!!!!



lunes, 28 de octubre de 2013

LOBA NUEVA

La loba está suelta -por fin-
meneando la cola
debajo de su vestido largo
anda con el olfato afilado
Y tiene hambre
Aceptemoslo
Sabe lo que quiere
Como toda buena loba
No anda matando
por matar
Cualquier cosa
No le alcanza
-no es cuestion de cantidad-
ella sabe bien
lo que se quiere mandar
La loba tiene hambre
Pero sabe esperar
Sabe jugar, sabe elegir
Y sabe ponerse
El disfraz de corderito
Para salir a cazar

LOBA NOCTURNA

Su aullido
es una cancion de cuna
una danza de la lluvia
un ronroneo de gata en celo
un grito de ira
que se funde en el aire
como el trueno
en la montaña
amenazante.
La loba alza su hocico
huele el miedo de su presa
en la distancia
siente a su cazador, a su cria
menea la cabeza
de lado a lado
con un ritmo acompasado
calculador
espera
infinitamente segura
de sus pasos
de su instinto
de su sangre
de su sexo fuerte
de su suerte
de sus manos
y fundamentalmente
de su corazón

LOBA DE FUEGO

LOBA DE FUEGO
La loba aulla
un dolor antiguo
de columpios y calesitas
un espasmo viejo
con olor a teta y puré de zapallo
salta en busca
de aquellos huesos
que la atormentan
lejanos
sigue su rastro ancestral
rasga el mármol
con sus garras pintadas
del color de una lluvia purpura
mordisquea y huele
los huesos que la esperan
en la tierra, en el barro
se clavan en su vientre
se echa atrás
y pregunta por qué
se han robado
su loba de fuego
No hay respuesta
para la loba encendida.
No hay consuelo

LOBA SUELTA

La loba suelta
anda las calles
su paso tranquilo
busca corazones de piedra
dormidos, chamuscados
cuando encuentra uno
le juega un poco con su patas
lo huele, lo estudia
entonces lo limpia
con su lengua
y cuando está listo
mansito
le pega un mordisco
certero, exacto
lo despierta
le da nueva vida
lo nutre con sus flujos vitales
luego con su propio pelaje
le teje alas
para que aprenda a soñar
el corazón prendido
como una brasa
se aleja volando
la loba entonces
mira el hueco en su interior
y aulla ...